GLOBAL WARMING
El calentamiento
global es un término utilizado para referirse al fenómeno del aumento de la
temperatura
media global, de la atmósfera terrestre y de los océanos, que
posiblemente alcanzó el nivel de calentamiento de la época
medieval a mediados del siglo XX, para excederlo a partir de entonces.[2]
Todas las
recopilaciones
de datos representativas a partir de las muestras
de hielo, los anillos de crecimiento de los árboles, etc.,
indican que las temperaturas fueron cálidas
durante el Medioevo,
se enfriaron a valores bajos durante los siglos XVII, XVIII y XIX y se
volvieron a calentar después con rapidez.[2]
Cuando se estudia el Holoceno (últimos 11,600 años), el Panel Intergubernamental
del Cambio Climático (IPCC) no aprecia evidencias de que existieran
temperaturas medias anuales mundiales más cálidas que las actuales.[2]
Si las proyecciones de un calentamiento aproximado de 5 °C en este siglo
se materializan, entonces el planeta habrá experimentado una cantidad de
calentamiento medio mundial igual a la que sufrió al final de la Glaciación wisconsiense (último período
glaciar); según el IPCC no hay pruebas de que la posible tasa de cambio mundial
futuro haya sido igualada en los últimos 50 millones de años por una elevación
de temperatura comparable.[2]
El
calentamiento global está asociado a un cambio climático que puede tener causa antropogénica o no.
El principal efecto que causa el calentamiento global es el efecto invernadero, fenómeno que se refiere a la
absorción por ciertos gases atmosféricos—principalmente H2O, seguido por CO2 y O3—de
parte de la energía que el suelo emite, como consecuencia de haber sido
calentado por la radiación solar.[3]
El efecto invernadero natural que estabiliza el
clima de la Tierra no es cuestión que se incluya en el debate sobre el
calentamiento global. Sin este efecto invernadero natural las temperaturas
caerían aproximadamente en unos 30 °C; con tal cambio, los océanos podrían
congelarse y la vida, tal como la conocemos, sería imposible. Para que este
efecto se produzca, son necesarios estos gases de efecto invernadero, pero en
proporciones adecuadas. Lo que preocupa a los climatólogos es que una elevación
de esa proporción producirá un aumento de la temperatura debido al calor atrapado en la
baja atmósfera.
El IPCC
sostiene que: «la mayoría de los aumentos observados en la temperatura media
del globo desde la mitad del siglo XX, son muy probablemente debidos al
aumento observado en las concentraciones de GEI antropogénicas».[4]
Esto es conocido como la teoría antropogénica, y
predice que el calentamiento global continuará si lo hacen las emisiones de
gases de efecto invernadero. En el último reporte con proyecciones de modelos climáticos presentados por IPCC, indican
que es probable que temperatura global de la superficie, aumente entre 1,1 a
6,4 °C (2,0 a 11,5 °F) durante el siglo XXI.[5]
Se han
propuesto varias medidas con el fin de mitigar el cambio climático, adaptarse a
él o utilizar geoingeniería para combatir sus efectos. El mayor
acuerdo internacional respectivo al calentamiento global ha sido el Protocolo de Kyoto, el cual tiene como objetivo
la estabilización de la concentración de gases de efecto invernadero para
evitar una "interferencia antropogénica peligrosa con el sistema
climático".[6]
Fue adoptado durante Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y promueve una
reducción de emisiones contaminantes, principalmente CO2. Hasta
noviembre de 2009, 187 estados han ratificado el protocolo.[7]
EE. UU.,
mayor emisor de gases de invernadero mundial,[8]
no ha ratificado el protocolo.
Más allá del consenso científico
general en torno a la aceptación del origen principalmente antropogénico del
calentamiento global, hay un intenso debate político sobre la realidad, de la
evidencia científica del mismo. Por ejemplo, algunos de esos políticos opinan
que el presunto consenso climático es una falacia.[9

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